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  • Olatz

Leche materna, leche de vaca, lácteos...cuando y cuanto ofrecer


Según las recomendaciones de la OMS la lactancia materna debe ser exclusiva durante los primeros seis meses de vida y una vez introducida la alimentación complementaria continuar hasta los dos años.


A partir de los dos años la lactancia materna finalizará cuando mamá y bebé lo decidan.


La introducción de la alimentación complementaria suele crear confusión respecto a la lactancia materna.


A veces nos confiamos cuando nuestro bebé comienza a comer solidos o triturados y restamos importancia a la lactancia materna, sin saber que su valor nutricional, su composición y lo que ello aporta es la base nutricional del desarrollo del niño/a.


La alimentación complementaria es sencillamente COMPLEMENTARIA, es la alimentación que complementa a la leche materna (leche de formula en caso de no ser una lactancia materna) durante todo el PRIMER AÑO DE VIDA.


La alimentación complementaria es imprescindible para desarrollar funciones como la deglución de sólidos, la función masticatoria, importante también para el desarrollo orofacial… para descubrir nuevos sabores y texturas que promuevan sus habilidades alimentarias, pero como base nutricional debemos mantener la leche materna, y en caso de que no fuera posible, o mamá así lo haya decidido, la leche de fórmula adaptada a la edad del bebé durante el primer año de vida.


La siguiente duda una vez introducida la alimentación complementaria viene al cumplir el año de edad.


Durante el segundo año de vida, los alimentos que la familia consume habitualmente, dependiendo de las costumbres de cada cultura, deberían convertirse gradualmente en la principal fuente nutritiva.

Respetando totalmente que las madres tomen la decisión sobre cuánto tiempo van a continuar con el amamantamiento, deberían recibir todo el apoyo necesario para, si así lo desean, continuarlo hasta los 2 años o más, tal como recomiendan la OMS y la mayoría de las normas y guías nacionales y profesionales.


Es importante que los niños, para quienes los alimentos complementarios son inicialmente desconocidos, prueben los nuevos alimentos repetidamente durante el periodo de la alimentación complementaria con el fin de desarrollar patrones sanos de preferencia alimentaria.


El rechazo de alimentos nuevos es normal, debemos tomarlo con tranquilidad y paciencia, sin esperar que el bebé vaya a aceptar nuevas texturas y sabores a la primera, deben ofrecerse repetidamente y aunque al principio hayan sido rechazados a menudo son aceptados con posterioridad.


Si el rechazo inicial lo consideramos definitivo, probablemente el alimento no se volverá a ofrecer al niño y se perderá la oportunidad de aumentar progresivamente la variedad de exposición y aceptación de nuevos alimentos y sabores.

Se ha sugerido que es necesario ofrecer un mínimo de 8-10 veces el alimento, y que aparece una clara aceptación de este alimento después de 12-15 de tales exposiciones. (131)


Ofrecer el alimento no significa obligar ni forzar, significa que jueguen, lo huelan, lo toquen y decidan llevárselo a la boca.



Los niños amamantados pueden aceptar los sólidos antes que los alimentados con fórmula, y esto puede ser debido a que están acostumbrados a una variedad de aromas y olores de la dieta materna que pasan a través de la leche de sus madres. (131-13)


Por lo tanto, la idea principal es que la leche debe seguir siendo una parte integral de la dieta una vez introducida la alimentación complementaria.

Se recomienda la continuación del amamantamiento hasta los 2 años o más. Si el volumen y la trasferencia de la leche humana son adecuados, no hay ninguna razón para introducir otro tipo de leche.


En los niños no amamantados un ingreso excesivo de fórmula antes del año o de leche de vaca después puede limitar el consumo y la diversificación de los alimentos complementarios en la dieta.


Un niño pequeño que consuma un litro de leche de vaca o un equivalente de fórmula satisface hasta dos tercios de sus necesidades energéticas, quedando muy poco apetito para otros alimentos variados y saludables.


Por eso, para los niños no amamantados se recomiendan, a partir de los 6 meses, 280-500 ml/día de fórmula fortificada con hierro, si su dieta incluye otros alimentos de origen animal y 400-550 ml/día si no es así.


Para niños no amamantados, por encima del año, puede utilizarse leche entera no diluida de vaca, 200-400 ml/día si hay otras fuentes de alimentos de origen animal y 300-500 ml/día si no las hay.


Para asegurar que la leche animal es bacteriológicamente segura es preciso pasteurizarla o hervirla antes de su consumo.


La leche de vaca baja en grasa, desnatada (<0,5% de grasa) o semidesnatada (1,5-2% de grasa) contiene mucha menos energía y vitaminas liposolubles que la leche de vaca entera y por lo tanto no se recomienda para los niños menores de 2 años.


Asimismo, tampoco se aconseja el consumo de leche en polvo desnatada por su menor contenido energético. Además, igual que las fórmulas infantiles comerciales, las leches en polvo pueden contaminarse intrínsecamente durante el proceso de fabricación o extrínsecamente durante su manejo y reconstitución. Por ello, es esencial la esterilización de todo el material y su preparación en condiciones higiénicas, reconstituyendo sólo la cantidad requerida.


El seguimiento estricto de las instrucciones del fabricante en cuanto a la reconstitución evita concentraciones o diluciones inadecuadas, que pueden originar problemas de salud. (8.14.2.)


La leche líquida fresca se conserva durante poco tiempo. La fermentación prolonga su conservación y así permite que la leche y sus derivados puedan almacenarse y transportarse.

Las leches fermentadas son nutricionalmente equivalentes a las no fermentadas, salvo en que parte de su lactosa está desdoblada en glucosa y galactosa. Son una excelente fuente de calcio, proteínas, fósforo y riboflavina.



Los dos productos de leche fermentada más comunes son el yogur y el queso.

Pueden introducirse en la alimentación complementaria en pequeñas cantidades a partir de los 6-9 meses de edad.


El comer debe ser algo agradable y divertido, un ambiente cómodo y relajado durante las comidas facilita unos buenos hábitos alimentarios y proporciona oportunidades para la interacción social y el desarrollo cognitivo.

Un cuidador sensible que se adapte a los posibles rechazos de alimentos por parte del niño, animándolo suavemente y sin enfrentamientos, puede conseguir que estos episodios sean pasajeros y así mantener una ingesta adecuada de alimentos.

La coherencia en el horario y lugar de las comidas, con suficiente tiempo, tranquilidad y alimentos accesibles para el niño, también son importantes para conseguir que las comidas sean agradables y que el consumo sea adecuado.

 

EDAD DEL BEBE

ALIMENTACIÓN CON

LECHE MATERNA

ALIMENTACIÓN CON

LECHE ARTIFICIAL

0-6 MESES

EXCLUSIVA

Leche artificial de inicio (nº1)

6-12 MESES

Leche materna como base de la alimentación (a demanda).

 

 

No hay razón para introducir ninguna otra leche.

 

 

Alimentación complementaria (se pueden introducir queso y yogur en pequeña cantidad a partir de los 6-9 meses).

Leche artificial de continuación (nº2) como base de la alimentación

(280-500 ml/día de fórmula fortificada con hierro, si su dieta incluye otros alimentos de origen animal y 400-550 ml/día si no es así).

  

Alimentación complementaria (se pueden introducir queso y yogur en pequeña cantidad a partir de los 6-9 meses).

12-24 MESES

 

No hay razón para introducir ninguna otra leche.

 

 

Ofrecer leche entera no diluida de vaca, 200-400 ml/día si hay otras fuentes de alimentos de origen animal y 300-500 ml/día si no las hay.

Esnebidea



 

 

Fuentes:

EUNUTNET (Red Europea para la Nutrición Pública Saludable: Trabajo en red, Monitorización, Intervención y Formación) es un proyecto financiado por la Comisión Europea (SPC 2003320) coordinado por Agneta Yngve de la Unidad e Nutrición Preventiva del Departamento de Biociencias del Instituto Karolinska. El proyecto reúne científicos y expertos en salud pública europeos para, entre todos, asegurar el desarrollo e implementación de formación coherente basada en pruebas y de estrategias de promoción sobre nutrición y actividad física. Dentro de EUNUTNET, un grupo de trabajo coordinado por Adriano Cattaneo, de la Unidad para Investigación en Servicios de Salud y Salud Internacional del Instituto para la Salud Infantil del IRCCS Burlo Garofolo, ha preparado, tras amplias revisiones y muchas consultas, estas normas para la alimentación de lactantes y niños pequeños para complementar el Plan Estratégico para la Protección, Promoción y Soporte del Amamantamiento en Europa (Proyecto financiado por la Comisión Europea SPC 2002359). Una vez publicadas y distribuidas, estas recomendaciones serán propuestas por asociaciones nacionales, organizaciones y organismos gubernamentales como guía de práctica profesional en Europa.

Las recomendaciones fueron elaboradas entre marzo de 2005 y junio de 2006 por:

• Adriano Cattaneo. Epidemiólogo, Unidad de Investigación de Servicios de Salud y Salud Internacional, Centro Colaborador de la OMS para la Salud Maternal e Infantil, Instituto para la Salud Infantil IRCCS Burlo Garofolo, Trieste, Italia. Tfno: +39 040 322 0379; Fax: +39 040 322 4702; E-mail: cattaneo@burlo.trieste.it;a

• Maureen Fallon, Matrona, Coordinadora Nacional de Lactancia, Departamento de Salud e Infancia, Dublín, Irlanda.

• Gabriele Kewitz, Pediatra y Consultora de Lactancia (IBCLC), Servicio de Salud Pública para niños y jóvenes, Berlín, Alemania. Presidenta de la Asociación Europea Consultora de Lactancia.

• Krystyna Mikiel-Kostyra, Pediatra, Departamento de Salud Pública, Instituto de la Madre y el Niño, Varsovia, Polonia.

• Alieen Robertson, Nutricionista de Salud Pública, Colegio Universitario SUHR´S, Copenhague, Dinamarca.

En colaboración con los científicos y expertos en salud pública de EUNUTNET.

Han sido revisadas por:

• Genevieve Becker, Asociación Internacional Consultora de Lactancia (ILCA).

• Lida Lhostska, Red Internacional de Alimentación Infantil (IBFAN).

• Elizabeth Hormann, Asociación Europea Consultora de Lactancia (VELB).

• Amal Omer-Salim, Elisabeth Kylberg, Clara Aarts, Kerstin Hedberg-Nykvist, Alianza Mundial para el Amamantamiento (WABA).

• Mary J Renfrew, Profesora de Salud Materno-infantil, Directora de la Unidad de Investigación Materno-infantil. Universidad de York. UK.

• Anthony F Williams, Profesor Mayor y Pediatra Consultor. Universidad de San Jorge de Londres. UK.

quienes propusieron muchas sugerencias prácticas para la mejora del manuscrito.

Han sido apoyadas hasta ahora por:

• Asociación Europea de Medicina Perinatal.

• Coalición Europea del Cáncer de Mama.

• Federación Europea de Asociaciones de Enfermería.

• Asociación Europea de Consultores de Lactancia

• Asociación Europea de Matronas.

• Federación de Sociedades Europeas de Nutrición.

• Red Internacional de Alimentación Infantil, Europa.

• Confederación Internacional de Matronas.

• Consejo Internacional de Enfermería.

• Asociación Pediátrica Internacional.

• Unión de las Sociedades y Asociaciones de Pediatría Europeas.

• Alianza Mundial para la Lactancia.

• Organización Mundial de la Salud. Oficina Regional Europea.

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